Secuelas neurológicas
post intoxicación por Monoxido de Carbono.
Dra. Nina Subbotina
La pérdida de la conciencia,
edad avanzada, exposición prolongada,
acidosis metabólica manifiesta son los
factores de riesgo de las secuelas neurológicas.
Existen dos síndromes neurológicos
que se observan con la misma incidencia: el
síndrome neurológico persistente
y el síndrome neurológico tardío
(SNT). En este último es muy típico
un período de lucidez entre las manifestaciones
de la intoxicación aguda y posterior
afectación del sistema nervioso central.
Las manifestaciones pueden
ser dramáticas y llevar a una discapacidad.
Entre los más comunes están la
depresión, pérdida de memoria,
la demencia, un síndrome Parkinsoniano,
convulsiones y ceguera. El SNT se observa en
un 3-40% de las víctimas de la intoxicación
por monóxido aguda. El pronóstico
es muy variable. Se observa en general un 13%
de trastornos neuropsiquiatricos severos, un
30% del deterioro de la personalidad y un 40%
de alteraciones de la memoria.
Garland y Pearce notaron en
1967 que casi todos los síndromes neurológicos
conocidos están documentados en los pacientes
después de la intoxicación por
monóxido de carbono (incluyendo el síndrome
de Korsakoff, ceguera cortical, un síndrome
parecido a la esclerosis múltiple, demencia,
psicosis, parkinsonismo, afasia de Wernicke,
psicosis maniaco-depresiva, neuritis periférica,
etc.) En la autopsia se encuentran petéquias,
hemorragias y edema de la sustancia gris. Si
los pacientes sobreviven en el momento inicial
y mueren posteriormente, en su cerebro se observa
necrosis laminar, atrofia cerebral difusa o
focal con desmielinización de la sustancia
blanca.[ 1]
Myers RAM, Snyder SK, Emhoff
TA han tratado a 213 pacientes con ICO aguda.
131 pacientes fueron tratados con la OHB y no
presentaban secuelas, mientras de los 82 tratados
con ONB 10 pacientes (12.1%) tenían secuelas.[1]
Según Ginsburg y Romano [1976] [citado
por Myers et al, 1985] las secuelas pueden tener
una incidencia de 10 a 40%. Estos autores consideran
que la OHB “más agresiva”
puede completamente prevenir las secuelas neurológicas.
Uno de los rasgos característicos
de la intoxicación por monóxido
de carbono para el cerebro es el edema cerebral.
Según Ikeda [2], la fisiopatología
de la aparición del edema cerebral post
intoxicación por monoxido de carbono
es de siguiente origen: la inhalación
de monoxido de carbono produce hipoxia por la
reducción del transporte de O2 debido
a la formación de la carboxihemoglobina.
La hipoxia produce acidosis con la exacerbación
de la permeabilidad vascular y aumento del hematocrito,
con formación de edema cerebral, y al
mismo tiempo la hipóxia produce alteraciones
del miocárdio, cerrando un círculo
vicioso de insuficiencia cardíaca, congestión
venosa, edema pulmonar, que a su vez agravan
la hipoxia existente. El edema cerebral puede
producir un daño irreversible con atrofia
cerebral posterior o puede ser reversible, cuando
el paciente mejora.
Con el desarrollo de los estudios
por imagen se pudo observar y diagnosticar el
edema cerebral en estos pacientes con un método
incruento. Este autor observó edema cerebral
en 5 de los 11 pacientes encontrados con pérdida
de conocimiento después de intoxicación
por monoxido de carbono realizando una serie
de TAC repetitivas en estos pacientes. El edema
cerebral difuso se observó en los pacientes
con posterior dilatación de los ventrículos
y atrofia cerebral. En estos casos la duración
del edema superaba 13 días. El autor
concluye que en los casos de edema cerebral
difuso el pronóstico es pobre.

Esquema 1. Mecanismo de aparición de
daños cerebrales en intoxicación
por CO.
Hasta los niveles bajos de CO
pueden producir estrés oxidativo con
lipoperoxidación de los lípidos
cerebrales. Thom et al [3] demostraron la deposición
de peroxinitrito, una sustancia altamente oxidativa
en las biopsias vasculares de los animales expuestos
a 50 – 90 ppm CO durante 90 min. Su nivel
de COHb era entre un 5 y 11%.
El CO causa un aumento de las
concentraciones de norepinefrina y dopamina
en el cerebro de los animales experimentales
y en los accidentes humanos (estudiado por necropsias).
El desdoblamiento de las enzimas y la auto-oxidación
de los neurotransmisores monoamínicos,
generan las especies reactivas de oxígeno.
[4] La producción de radicales libres
en el cerebro de las ratas intoxicadas por CO
puede ser reducida por la inhibición
de la monoamino-oxidasa B, una enzima principalmente
localizada en la microglía que previene
el desdoblamiento de las catecolaminas.
La muerte neuronal puede ocurrir
por la acumulación excesiva de las catecolaminas.
Norepinefrina y dopamina se encuentran en concentraciones
elevadas en los homogenados del cerebro varias
semanas después de la intoxicación.
Piantadosi y colegas demostraron que es altamente
probable la acumulación sináptica
de las catecolaminas durante la exposición
al CO.
La toxicidad neuronal puede
producirse en hipoxia inducida por CO por otro
mecanismo: cuando no se forma ATP, se liberan
los aminoácidos excitativos, por ejemplo,
glutamato.
Se considera que en el cerebro,
las exposiciones a hipoxia producen efectos
neurotóxicos profundos en las sinapsis
glutamatérgicos, lo que se debe a la
liberación excesiva del neurotransmisor.
Esto lleva a un efecto tóxico postsináptico
con la aumentada cantidad de iones de calcio
que entran dentro de la célula y producen
daño a las células postsinápticas.
Así, en el hipocampo durante y después
de la intoxicación por CO se observa
un aumento de glutamato en el tejido intersticial.
La elevación de glutamato en la intoxicación
experimental por CO, está vinculada con
la amnesia tardía, pero no aguda, y con
la pérdida de las neuronas CA1 en los
ratones y con la pérdida de las células
glutamato-dependientes en el ganglio coclear.
[5,6] Los antioxidantes pueden prevenir la toxicidad
del CO sobre las células dependientes
del glutamato. [6] El mecanismo de la toxicidad
del glutamato incluye el flujo excesivo de calcio
hacía la célula, que puede incluir
la activación de la oxido nítrico
sintasa citosólica dependiente de Ca++-calmodulina.
La estimulación moderada por los aminoácidos
excitativos puede producir la disfunción
mitocondrial con la afectación de la
síntesis de ATP y la producción
de las especies reactivas de oxígeno
[7] Puede tener lugar un efecto sinérgico
de diferentes formas del estrés oxidativo.
La elevación de glutamato puede estar
prevenida por el bloqueo de los receptores NMDA
(N-metil D-Aspartat), un subtipo de los receptores
glutamatérgicos. El glutamato puede,
asimismo, producir injurias en las células
del SNC que no tienen los receptores para NMDA,
compitiendo por la entrada de cisteína,
lo que inhibe la síntesis del glutatión.
La acumulación de los
aminoácidos excitativos puede modificarse
por la producción de NO* durante la isquémia
– reperfusión. La sobreproducción
de NO* probablemente lleva a una toxicidad directa
por la presencia del anión superóxido.
El daño oxidativo al
cerebro durante la intoxicación por monoxido
de carbono fue documentado por Thom y colaboradores.
Las especies reactivos de oxígeno (anión
superóxido, peróxido de hidrógeno
e hidroxilo) aumentan la liberación de
los aminoácidos excitativos con el posterior
aumento de la entrada de iones de calcio al
espacio intracelular. La auto-oxidación
de catecolaminas también puede contribuir
al daño tisular.
Mathieu D. y colegas han estudiado
la producción de las ERO´s en las
ratas Spring-Dawley intoxicadas por CO. Los
animales fueron expuestos al CO (3.000 ppm)
durante 30 min., después reoxigenados
durante 60 min. en el aire, ONB u OHB a 2,5
ATA - para estos tres protocolos las ratas fueron
randomizadas. Además hubo un grupo control
sin exposición al CO y un grupo sacrificado
directamente después de la ICO. En el
cerebro de los animales, homogenizado en la
atmósfera de N2, determinaron las ERO´s,
concentración del ácido ascórbico
y dehidroascórbico, glutatión
oxidado y reducido, xantina e hipoxantina, aldehido
malónico, actividad de SOD. En los animales
sacrificados inmediatamente después de
la intoxicación por CO, se observó
la disminución del radical ascorbilo
(69+/-11 vs. 100+/-17 nM, p<0.05). Bajó
la relación glutatión reducido
/ glutatión oxidado y aumentó
la actividad de SOD. Para los tres grupos estudiados
después de la reoxigenación, estos
cambios eran menores, lo que se observó
de la manera más manifiesta en el grupo
tratado con OHB. Aunque el pequeño volumen
de la muestra no permite hacer las conclusiones
definitivas, parece que realmente durante la
ICO se observa un aumento de la producción
de las ERO´s, pero con la reoxigenación
estas sustancias son rápidamente lavadas
desde los tejidos. [8]
La muerte neuronal puede ocurrir
por apoptosis después de la intoxicación
por CO. La apoptosis requiere activación
de los procesos celulares, entre otros de origen
oxidativo. Piantadosi observó un aumento
de glutamato y radical hidroxilo durante e inmediatamente
después de la hipoxia inducida por CO.
Después de la exposición al CO
los animales demostraron dificultades en aprender
y deficiencia de memoria debido a las pérdidas
celulares en la corteza cerebral, el cerebelo
y los ganglios basales. Bajo la microscopía
electrónica fueron observadas necrosis
y apoptosis en los cerebros de las ratas.
El síndrome clínico
de las secuelas neurológicas tardías,
en el cual existe un período lúcido
después de la exposición al CO
puede explicarse por el inicio de la apoptosis.
CO puede servir como un neurotransmisor
similar al NO*. CO afecta la actividad de la
guanilato-ciclasa mucho menos potente que NO*.
Probablemente, las exposiciones al CO producen
la interferencia en los procesos de señalización
del sistema de guanilatociclasa, representando
así un camino más de toxicidad
neuronal.[9] Las concentraciones bajas de CO
también pueden producir los cambios oxidativos
perivasculares, parcialmente por la liberación
del óxido nítrico por las plaquetas.
Este “golpe” vascular puede iniciar
las alteraciones que llevan a SNT.
La fisiopatología de
la intoxicación por CO se estudia en
los animales. Como extrapolar estos datos al
organismo humano todavía no está
claro, aunque parece razonable que todos estos
procesos pueden tener lugar en el organismo
humano.
Durante el último tiempo
el interés científico por el CO
aumentó por su aparente capacidad de
actuar como una molécula de señalización
en los procesos básicos celulares. [9]
El cerebro es el órgano
donde se observan efectos prolongados de la
intoxicación por el CO. En el cerebro
de los pacientes que fallecieron de la intoxicación
por CO se encuentran diferentes alteraciones,
pero todas las estructuras del cerebro, incluyendo
los ganglios basales, hipocampo, sustancia blanca
y corteza cerebral son susceptibles a las lesiones
producidas por CO. La intoxicación por
CO produce unas lesiones multifacéticas
de daño cerebral.
Sobre el sistema nervioso central la intoxicación
por monóxido de carbono puede producir
hemorragias petequiales difusas, sobre todo
en las capas profundas de la corteza cerebral
y en la piamadre, desintegración celular,
necrosis focal acompañada de cambios
infiltrativos, alteraciones degenerativas y
desmielinización de la sustancia blanca,
responsable de las secuelas a largo plazo.
Concluyendo: los mecanismos
de la toxicidad neuronal pueden ser los siguientes:
Hipoxia celular causada por HB-CO
• Desplazamiento de la curva de disociación
de oxihemoglobina a la izquierda
• Efecto citotóxico directo por
interferir en la producción de ATP
• Unión de CO a la mioglobina,
interrupción de transporte de O2 en el
músculo, fallo cardíaco con disminución
de la perfusión cerebral
• Unión de CO al citocromo P450
con interferencia en las funciones de diferentes
enzimas
• Estrés oxidativo con el aumento
de catecolaminas y especies reactivas de O2
• Peroxidación de los lípidos
del cerebro mediada por activación de
neutrófilos
• Interacción de CO con las plaquetas
con formación de peroxinitritos y daño
vascular
• Sobreproducción de NO*
• Neurotoxicidad por el aumento de glutamato
y estrés oxidativo.
• Apoptosis
Pronóstico de la aparición del
síndrome de las secuelas neurológicas
tardías.
Durante el período agudo
no hay signos clínicos que permiten distinguir
los pacientes que van a desarrollar las secuelas
neurológicas tardías, aunque con
mayor duración del período de
pérdida del conocimiento la probabilidad
de las secuelas neurológicas tardías
aumenta. La tomografía computada fue
el primer método no invasivo que permitió
obtener datos del edema cerebral. Este edema
por su imagen parece a las zonas de absorción
baja como se observa en casos de hipoxia por
paro cardíaco o ahogamiento. Estas áreas
de baja absorción se consideran como
edema vasogénico. El factor principal
es la hipoxia y el grado de edema cerebral en
TAC guarda relación con el grado de la
hipoxia. El edema leve que aparece al principio
de la intoxicación por CO puede ser reversible.
El edema más manifiesto puede evolucionar
en atrofia cerebral con la dilatación
de los ventrículos. El edema severo en
la sustancia blanca en el estado agudo y dilatación
ventricular en el estado crónico por
la TAC corresponden con los mismos hallazgos
en la autopsia. El pronóstico es reservado
en los casos cuando en las etapas tempranas
se observa el edema difuso del cerebro. Probablemente,
en las manifestaciones de la intoxicación
aguda participa no solamente el edema, sino
otros factores fisiopatológicos. Además,
la sustancia gris es más sensible a la
falta de oxígeno que la sustancia blanca,
mientras se observan mayores manifestaciones
en la sustancia blanca. [7]
Sawada y colegas en 1980 [10]
reportaron que los hallazgos en TAC que son
las imágenes bilaterales de menor densidad
en globus pallidus, coinciden con peor pronóstico
en los pacientes. Estos autores observaron en
11 pacientes las areas hipodensas en los globus
pallidus. Estas áreas se conservaron
dentro de 1 año, además fue presente
la dilatación ventricular y atrofia cortical
en los pacientes de este grupo. El grupo que
no demostró hallazgos patológicos
en TAC se recupero después de la intoxicación
aguda por CO. Cuatro condiciones patológicas
producen áreas hipodensas:
1. Formación de quistes macroscópicas
y microscópicas
2. Ruptura de estructuras celulares en las áreas
infartadas o infectadas, o necrosis masiva en
tumores malignos
3. Alteraciones degenerativas de diferente tipo
4. Colección de líquido y edema.
En los pacientes con la intoxicación
por CO, la causa de las áreas hipodensas
según Sawada y colegas, no puede ser
ninguna de estas. Supuestamente, los cambios
que ocurren en la intoxicación por CO
son: edema cerebral – ablandamiento –
necrosis – alteraciones degenerativas.
Se supone que la hipoxia es
el factor patológico principal de las
alteraciones cerebrales en la intoxicación
por CO. Pero las áreas hipodensas en
los globus pallidus no se observan en los estados
hipóxicos de otro origen. El ablandamiento
y desmielinización de globus pallidus
fueron observados en la intoxicación
por el nitrito de sodio. La hipoxia como el
único factor no puede explicar estos
cambios. Parece que el CO tiene un efecto tóxico
específico.
Comentarios de NS: En la intoxicación
por nitrito de sodio se produce óxido
nítrico, lo que puede explicar la aparición
de las lesiones en los globus pallidus. En la
presencia de CO y NO pueden formarse peroxinitritos,
superóxido, peróxido de hidrógeno
con toda la cascada de efectos patológicos
que produce esta combinación de moléculas
altamente activas y que tienen el poder de señalización
celular.
Vieregge P. y otros, [11] observaron
las lesiones hipodensas en globus pallidus en
TAC de cerebro en 5 pacientes con coma por ICO,
uno de los cuales quedo en el estado vegetativo.
Según ellos, estos imagenes tienen valor
pronóstico incierto. Las alteraciones
de la sustancia blanca (que se ven mejor en
RMN) parecen tener más vínculo
con la evolución clínica que las
lesiones en globus pallidus. Las lesiones severas
a menudo se observan en los pacientes que quedan
en el estado vegetativo, la disminución
de estas lesiones correlaciona con la mejoría
clínica. Las lesiones hipodensas leves
en la sustancia blanca pueden llevar a la discapacidad
leve o a la recuperación completa. Un
valor adicional puede tener la medición
de los potenciales evocados visuales. Estos
autores dudan, si las lesiones hiperintensas
en la sustancia blanca en RMN después
de la ICO indican focos viejos de desmielinización
anterior (como se observa en la autopsia) o
representan las áreas de un proceso activo
todavía en marcha producido por la acción
primaria citotóxica.
Las imágenes de RMN de
73 pacientes con intoxicación por monóxido
de carbono fueron evaluados por R.B.Parkinson
y colegas, sobre la presencia de las áreas
hiperintensas en las regiones periventriculares
y centrum semiovale, 36hs después de
la intoxicación, 2 semanas y 6 meses.
Un 30% de los pacientes intoxicados han presentado
secuelas cognitivas y un 12% áreas hiperintensas
en estas regiones; lo que para las zonas periventriculares
fue más frecuente, que en los sujetos
sanos de la base de datos de los autores de
este trabajo. Las áreas hiperintensas
no se han modificado en estos pacientes durante
el tiempo de observación (hasta los 6
meses post intoxicación). Las áreas
hiperintensas de centrum semiovale correspondían
a la peor performance cognitiva, evaluada en
los mismos términos. La duración
del período de pérdida de consciencia
guardaba relación con el grado de las
secuelas cognitivas en los tres períodos
evaluados. Las areas hiperintensas en las zonas
periventriculares no tenían relación
con peores datos en evaluación neuropsicológica.
Además, algunos pacientes han tenido
las secuelas cognitivas (función ejecutiva
empeorada y velocidad del procesamiento mental
baja), pero no demostraron alteraciones en RMN.
Entonces, los autores no encontaron relación
entre las áreas hiperintensas en la sustancia
blanca y los marcadores aceptados de la severidad
de la intoxicación por CO, tales como
la pérdida de conocimiento y su duración,
duración de exposición al CO y
el nivel inicial de COHb. Según estos
autores, la duración de pérdida
de consciencia puede servir como un marcador
de empeoramiento cognitivo agudo, pero no tiene
relación con las secuelas cognitivas
tardías. [12]
Choi y colaboradores [13] han
usado 99m Tc-HMPAO (tecnecio 99 hexametil-propilen
amino oxime) en 6 pacientes con las secuelas
neurológicas tardías post intoxicación
por CO para determinar sí las alteraciones
en el flujo cerebral tienen relación
con las manifestaciones clínicas o evidencias
de los trastornos cerebrales en la imagen por
TAC. No hubo correlación entre las TAC
y cuadros clínicos, pero las imágenes
por SPECT tomadas en el momento de la intoxicación
aguda, demostraron la hipoperfusión que
de no mejorar con el tiempo, correspondía
a la aparición de la secuelas tardías.
Según estos autores, Tc-HMPAO SPECT puede
utilizarse para el pronóstico o evaluación
de evolución de las secuelas neurológicas
tardías post intoxicación por
CO.
Aunque el SPECT con 99m Tc-HMPAO
no es tan preciso como el PET (positron emission
tomography), la experiencia de estos autores
es positiva en el pronóstico de la secuelas
neurológicas tardías. Siendo obvia
la hipoperfusión, los autores preguntan,
si el vasoespasmo puede ser causa de posteriores
lesiones tardías. ¿Sí la
hipoperfusión interpreta un papel importante,
porqué se afecta más la sustancia
blanca que necesita solamente 1/5 de oxígeno
al comparar con la sustancia gris? Según
nuestra opinión, entre otras causas hay
que tener en cuenta que la sustancia blanca
periventricular es particularmente vulnerable
a la isquemia, porque su circulación,
a diferencia de la cortical, tiene pocas anastomosis
y colaterales, constituyendo un territorio límite
o terminal.
Otra posibilidad de evaluar
al paciente intoxicado por CO, es el diagnóstico
por RMN con el tensor de difusión, que
permite localizar las alteraciones histológicas.
Las moléculas de agua se encuentran en
un movimiento browniano contínuo. Cuando
estas por su desplazamiento impactan contra
membranas, se deforman en elipse con un diametro
mayor, lo que permite su localización
topográfica mediante cálculos
matemáticos adecuados en estudios de
difusión por RMN. La deformación
molecular (anisotropía) indica la conservación
estructural tisular. Cuando las membranas se
dañan y se rompen, las moléculas
se mueven libremente sin deformarse y vuelven
al estado invisible (isotropía), señalando
la destrucción histológica. Entonces,
en estos estudios cuando las membranas de las
fibras la la sustancia blanca están rotas,
se pierde la visualización normal de
la anatomía de los tractos. En condiciones
normales la difusión del agua es significativamente
anisotrópica en la sustancia blanca comparada
con la sustancia gris. Las imágenes con
tensor de difusión evalúan el
alineamiento estructural (mapa de vectores),
la anatomía (tractografía) y la
dirección (mapa color) de los tractos
blancos. El aumento en la difusión anisotrópica
indica integridad estructural y su disminución
– ruptura de las membranas.
Chu K, Jung KH, Kim HJ y colegas
de la Universidad de Seoul (Corea del Sur) reportan
los hallazgos de RMN con el tensor de difusión
en los pacientes con el síndrome neurológico
tardio post intoxicación por CO. Ellos
observaron restricción de difusión
en la sustancia blanca periventricular, tronco
cerebral y corpus callosum, interpretando estos
datos como el edema citotóxico en estos
sitios [14]
El uso de la RMN con tensor
de difusión permitió a los médicos
argentinos (Dr.Vila, Dr.Serqueira, Dr.Pisarello)
pronosticar la evolución favorable de
un paciente con las secuelas tardías
severas de intoxicación por monóxido
y exitosamente tratarlo en cámara hiperbárica.
[15].
Toxicidad fetal.
La mujer embarazada que fue
expuesta a CO normalmente tiene la COHb de10
a 15% más bajo que el feto. Esta diferencia
proviene de la mayor afinidad de la hemoglobina
fetal al CO y de la difusión del monóxido
de la sangre materna por la placenta al feto.
La difusión transplacentaria ocurre con
una velocidad estable, por lo que el nivel de
la COHb fetal excede el nivel materno durante
10 hs después de la exposición.
La PaO2 fetal comúnmente es unos 20-30
mmHg más baja que la materna y la curva
de disociación de la oxihemoglobina está
desplazada hacía izquierda, permitiendo
la descarga de oxígeno a las menores
presiones de oxígeno en los tejidos del
feto. La exposición al CO resulta en
un nuevo desplazamiento de esta curva a la izquierda
en la sangre materna y en la sangre fetal, reduciendo
la liberación de oxígeno de la
madre al feto y de la hemoglobina fetal a los
tejidos del feto.
Por todo esto es común
que la madre sobreviva la exposición
al CO, pero el feto no. Están descriptos
múltiples casos de la muerte fetal post
intoxicación de monóxido con la
recuperación de la madre o los casos
con las secuelas graves neuropsicológicas
en los niños desde un retardo mental
hasta la idiotez.
Varios médicos, entre
otros Dr. Desola Alá J. de España
proponen tratar a todas las embarazadas no obstante
el nivel de carboxihemoglobina que tengan. [16]
Mecanismo de acción del
oxígeno hiperbárico en la intoxicación
por monóxido de carbono.
Existen tres niveles principales
de la acción del oxígeno hiperbárico.
La elevación de la presión
parcial de oxígeno acelera la disociación
de COHb. Su periodo de vida media es casi 5,5hs
respirando aire y solamente 23min. respirando
oxígeno hiperbárico a 3 ATA.[17]
El CO puede ligarse a la citocromo
c oxidasa, más manifiestamente cuando
las concentraciones de la COHb superan 40-50%.
Esto produce un efecto oxidativo a nivel mitocondrial.
La inhibición de la citocromo oxidasa
lleva a una elevada producción de ERO´s.
El oxígeno hiperbárico a 3ATA
manifiestamente acelera el desbloqueo de la
citocromo c oxidasa, restaurando la producción
de la ATP en la célula.
El tercer nivel está
en la prevención de la lesión
oxidativa por CO por la inhibición de
la adhesión de los neutrófilos
a los capilares mediada por las beta 2-integrinas.[8]
Este mecanismo está asociado con la desnaturalización
de la guanilato-ciclasa, la cual interpreta
el papel principal coordinando la afinidad de
las beta 2-integrinas expresadas en la superficie
celular. El oxígeno hiperbárico
a 2,8 ATA inhibe la función de las beta
2-integrinas en los polimorfonucleares humanos
y este efecto persiste durante las 12hs después
de 45 min. de la oxigenoterapia hiperbárica.
Dada la importancia de las alteraciones vasculares
en el cuadro clínico de la intoxicación
por CO, las secuelas neuropsiquiatricas tardías
pueden producirse por la lesión perivascular
mediada por la activación de los leucocitos
y su secuestro, hecho documentado en los estudios
experimentales. [18.19.20] Consecuentemente,
la administración a tiempo del oxigeno
hiperbárico puede prevenir la cascada
de eventos que llevan a las lesiones cerebrales
por el secuestro de los neutrófilos activados.
Resumiendo los efectos de la
OHB mencionemos:
1. Eliminación rápida del COHb
2. Buena oxigenación del cerebro
3. Eliminación del CO de las uniones
con las proteínas que contienen el hem,
mejorando el metabolismo energético
4. Disminución del edema cerebral
5. Disminución de la adhesión
de los leucocitos
6. Disminución del estrés oxidativo,
por interrumpir la OHB la peroxidación
de lípidos y agotamiento de glutatión.
Terapia.
El tratamiento convencional
es el oxígeno normobárico. La
administración de la OHB tiene muchas
ventajas frente al oxígeno normobárico,
por ser imposibles la mayoría de los
efectos de la OHB durante el tratamiento con
el oxígeno normobárico. Existe
amplia bibliografía internacional sobre
la aplicación de la OHB en el tratamiento
de la ICO.
El primer caso de la ICO tratado
con la OHB fue en 1962 en Glasgow, Escocia [21]
De enero 1962 a enero de 1969
Goulon M. y sus colegas en Francia han tratado
a 302 pacientes con ICO. Entre ellos 273 tratados
con la OHB. Cuando la OHB es aplicada en primeras
6hs, la mortalidad es de 13,5%, cuando el tratamiento
con la OHB inicia pasadas las 6hs, la mortalidad
sube a un 30,1%. [22]
Las recomendaciones de la UHMS
son claras y provienen de la práctica
médica. Se da una sesión de OHB
de 2,4 a 3,0 ATA entre 90 y 120 minutos. Las
manifestaciones residuales se tratan con 5 sesiones
de la OHB adicionales, después de completar
las cuales se realiza una evaluación
del paciente. Se calcula que aproximadamente
46 minutos a 2,8 ATA, descomprimiendo luego
a 2 ATA y permaneciendo a este nivel durante
30-60 minutos según la respuesta clínica
del paciente, permiten reducir la tasa de carboxihemoglobina
a la cuarta parte de su valor inicial al haber
rebasado tres veces su vida media. En la práctica
el cálculo no es exacto, pero en la experiencia
clínica, la mayoría de los pacientes
después de este tratamiento presentan
valores de COHb de alrededor de 1-2%. Otra parte
importante que dicta presiones de 2,8 ATA es
el bloqueo de la adhesión de los neutrófilos
al endotelio vascular en el sistema nervioso
central que se observa solamente a partir de
las presiones de 2,8 ATA. [23]
Criterios de la necesidad del
tratamiento con oxígeno hiperbárico.
La decisión del tratamiento
con OHB debe basarse en varios factores, siempre
considerando el tratamiento de los pacientes
con mayor morbi-mortalidad potencial.
1. No existe ninguna duda, que los pacientes
que están en coma o han sufrido un lapso
mínimo de inconsciencia deben ser derivados
a la cámara hiperbárica.
2. Los pacientes con trastornos neuropsiquiatricos,
incluidos la afectación de la función
cognitiva, documentada psicometricamente o neuropsicológicamente,
necesitan la oxigenoterapia hiperbárica.
3. Los pacientes con sintomatología cardíaca.
4. Los pacientes con acidosis severa.
5. Pacientes asintomáticos con una COHb
25-30% o más. [23]
6. Las mujeres embarazadas con COHb 15% o más.
(personalmente estamos de acuerdo con el Dr.Desola
Alá y consideramos necesario tratar en
cámara hiperbárica a todas las
pacientes embarazadas que fueron expuestas al
CO).
7. Niños menores de 4 años y personas
mayores de 65 años con menores síntomas.
8. Los pacientes que no presentan mejoría
con 4hs de oxígeno normobárico.
9. Los pacientes que han recibido el O2 normobárico
y presentan recurrencia de los síntomas
entre un día y las cuatro semanas posteriores.
10. Los pacientes con antecedentes de intoxicación
por CO.
La oxigenoterapia hiperbárica
es una modalidad de tratamiento de la intoxicación
por monóxido de carbono preferente porque
es la única forma de conseguir una eliminación
rápida del gas, permitiendo también
una oxigenación hística suficiente,
lograr la recuperación clínica
rápida, la ausencia de secuelas tardías
y la reducción del período de
internación.
Según el Dr. Desola Alá,
es recomendable realizar como mínimo
2 sesiones de la OHB de 45 min. a 3 ATA en las
24-48hs siguientes a la intoxicación,
con el fin de prevenir definitivamente la posible
aparición del síndrome tardío.
La escasa difusión y a veces la subvalorización
del tratamiento de la intoxicación por
CO pueden ser la causa de evoluciones desfavorables
en algunas intoxicaciones graves o que de inicio
no parecen tan graves pero dejan posteriormente
el síndrome de secuelas tardías.
[24.25]
ECCAs.
Desde 1989 fueron realizados seis estudios clínicos
controlados aleatorizados de la comparación
del tratamiento de la intoxicación aguda
por monóxido de carbono con oxígeno
normobárico versus oxígeno hiperbárico.
Los primeros cinco tienen muchos erreres metodológicos.
El estudio realizado por Weaver en Salt Lake
City fue hecho con consideraciones sobre todos
los puntos débiles de los estudios anteriores.[26.27]
Weaver encontró un beneficio sin dudas
para el grupo tratado con el oxígeno
hiperbárico. Este estudio fue doble ciego,
aleatorizado y controlado con placebo: los pacientes
del grupo control fueron sometidos a la cámara
hiperbárica con muy pequeña compresión
que se debe al hecho de que el Salt Lake City
se encuentra no en el nivel del mar, sino en
la altura de una milla con la presión
normal de 0,85 ATA. Esta pequeña diferencia
fue aprovechada cuando los pacientes fueron
tratados en cámara hiperbárica,
fue realizada la compresión de 0,15 ATA,
lo que produjo un excelente efecto placebo en
el grupo control. Además los pacientes
fueron estratificados por edad, tiempo de exposición,
retraso en el tratamiento, antecedente de pérdida
de la conciencia, etc. Las intoxicaciones en
este estudio fueron bastante severas, con COHb
promedio de 25% y con la mitad de los pacientes
que sufrieron pérdida de conciencia.
Un 94% de los pacientes fueron observados a
posteriori para el seguimiento. El resultado
final fue muy notable: en el grupo tratado con
la OHB se observó un 24% de secuelas
neurológicas, mientras en el grupo tratado
con el oxígeno a 1 ATA, estos pacientes
constituyeron un 43% con diferencia estadísticamente
significativa.
Conclusiones:
1. Las ciencias básicas han demostrado
múltiples mecanismos de la toxicidad
del CO para el cerebro. Y muchos de estos mecanismos
son reversibles con la aplicación de
la OHB.
2. Los ECCAs bien diseñados y bien realizados
demuestran con diferencia estadísticamente
significativa el beneficio de la oxigenoterapia
hiperbárica para el tratamiento de estos
pacientes.
3. Quedan algunos problemas sin resolver, por
ejemplo, cuales son factores de riesgo para
el síndrome de la secuelas neurológicas
tardías, cual es la óptima cantidad
de sesiones y que tan prolongado puede ser el
período entre la exposición a
CO y la primera sesión de la OHB.
Resumiendo: La aplicación de la Oxigeno
Hiperbarica en la intoxicación por monóxido
de carbono corresponde a la hipótesis
terapéutica racional y bien establecida,
ella se basa en datos teóricos, experimentales,
experiencias clínicas, casuísticas
sólidas y estudios clínicos controlados
aleatorizados.
Tratamiento del SNT con la OHB.
El síndrome tardío
fue descripto en 1962 como desarrollo de encefalopatía
anóxica con manifestaciones neurológicas
y psiquiátricas, que pueden aparecer
después de un período de latencia
de 4 a 9 días tras una aparente recuperación
completa. Se ha descripto deterioro mental,
sordera transitoria, deterioro visual, agnosia,
desorientación temporoespacial, extrapiramidalismo,
coma vegetativo, etc. [28]
Hemos atendido un caso del síndrome
de secuelas neurológicas tardías
(SNT) muy severas por intoxicación por
monóxido de carbono.[29] En este caso
los síntomas en un joven de 11 años
reaparecieron en el 4º día después
del accidente y 36hs después del tratamiento
aparentemente exitoso con oxígeno normobárico.
El tratamiento en cámara
hiperbárica fue iniciado en el 6º
día después de la intoxicación.
El paciente se encontraba en coma (Glasgow Coma
Scale =4) con manifiestas anormalidades en la
resonancia magnética. Además,
presentaba la amaurosis. Fue iniciado el tratamiento
OHB a 2,0 ATA de 60 min. diarios.
La mejoría en su estado de conocimiento
y funciones motoras fue gradual y progresiva
durante el tratamiento con oxígeno hiperbárico,
lo que se observa claramente en el gráfico
de evolución de su estado según
el puntaje de GCS (Glasgow Coma Scale).
Durante el tratamiento el paciente: empezó
a responder a los estímulos externos,
recuperó la reacción de las pupilas,
recuperó la conciencia, recuperó
la deglución (empezó a comer la
comida sólida), reaparecieron las funciones
cognitivas.
En diez días después
de la séptima sesión de la OHB
su SPECT de cerebro fue normal
Grafico 1. Evolución
del paciente con SNT en puntaje de GCS durante
las sesiones de la OHB.
Por razones administrativas el tratamiento duró
solamente 7 días, pero la mejoría
en el estado del paciente continuaba. El día
siguiente de la séptima sesión
de cámara él demostró visión
de bultos. La recuperación de la visión
avanzaba lento. A los cinco días después
del tratamiento le fue realizado el estudio
de los potenciales evocados visuales, interpretados
como la permeabilidad conservada de las vías
exploradas al estímulo lumínico.
En un mes él pudo leer
y escribir. Aunque su test de Luria Nebraska
Neurophysiologic Battery Scores demostraba valores
alterados (9 escalas de las 11 eran anormales)
con fallas en concentración, en comprensión
de las instrucciones, torpeza en funciones motoras,
latencia en la respuesta y desorientación
derecha - izquierda. Los psicólogos consideraron
un compromiso orgánico difuso todavía
no compensado en el área parieto-occipital
izquierda y lóbulos frontales bilaterales.
En 8 meses después del
accidente el paciente se encontraba en buen
estado, pero con las lesiones visibles en su
resonancia magnética.
De diferentes estudios sabemos
que aproximadamente un 50-75% de los pacientes
con SNT se recuperan espontáneamente
durante los primeros 2 años. En grandes
series de casos clínicos se observó
la recuperación espontánea de
los SNT en 2 años después de la
ICO. [30] Thom SR y colegas observaron este
síndrome en 7 de 30 pacientes (23%) que
han recibido el oxígeno normobárico.
En 30 pacientes tratados con la Oxigeno Hiperbarica
no hubo casos de secuelas. Los síntomas
se desarrollan entre 2 a 40 días. Las
secuelas pueden incluir cefaleas, dificultad
en concentración, letargia, labilidad
emocional, síndrome amnésico,
demencia, psicosis, corea, apraxia, agnosia,
neuropatía periférica, incontinencia
urinaria, etc. [30]
Estos son los pacientes con
grado leve a moderado de SNT. Los pacientes
que no se recuperan tienen manifestaciones mucho
más graves. Entre estas manifestaciones
pueden observarse parkinsonismo, parálisis
o la ceguera cortical. Algunos persisten en
el estado vegetativo.
Repetimos las observaciones
de Sawada. En 1980 este autor [10] encontró
que los resultados del tratamiento de los pacientes
dependen de la presencia o ausencia de las alteraciones
en los estudios por imágenes. Él
trató a 21 pacientes: en 10 no se observaron
anormalidades en las imágenes por la
tomografía computada y todos estos pacientes
se recuperaron completamente. Los restantes
11 pacientes tenían lesiones hipodensas
en los globus pallidus. En 10 de estos 11 pacientes
el resultado del tratamiento fue negativo. Un
paciente se quedó con una discapacidad
moderada.
Estos autores piensan que los
cambios en la densidad tisular ocurren de la
siguiente manera: edema cerebral – softening
(ablandamiento) – necrosis – desmielinización.
Sawada considera que hipoxia sola no puede explicar
los cambios que llevan a la desmielinización.
En el caso citado el paciente tenía extensas
áreas de desmielinización que
fueron manifiestamente reducidas 8 meses después
de la intoxicación
Ikeda [2] observó en
los pacientes que tenían edema cerebral
producida por la intoxicación por monóxido
de carbono, un pobre resultado del tratamiento.
Además, de 6 pacientes sin signos de
edema cerebral dos resultaron en estado vegetativo.
Este autor concluye que el edema cerebral en
etapas tempranas de la intoxicación por
monóxido de carbono es un sigo de mal
pronóstico, aunque ausencia del edema
cerebral tampoco predice un pronóstico
bueno.
En nuestro caso el edema cerebral
fue documentado clínicamente y en RMN,
pero el resultado del tratamiento fue bueno.
Si las lesiones de la sustancia
blanca en las imágenes RMN después
de la intoxicación por CO indican los
focos viejos de una desmielinización
anterior o si ellos representan un proceso activo
actual producido por la lesión primaria
citotóxica de CO años antes está
todavía no definido.
En nuestro caso los estudios
por imagen posteriores pueden elucidar el problema:
la mejoría clínica y en los estudios
por imagen nos permite suponer la recuperación
parcial de las áreas afectadas.
Los autores norteamericanos
preguntan, si vale la pena tratar a los pacientes
después de las 6hs post intoxicación.
Nuestra experiencia dice que sí.
Superan los beneficios los gastos
de transporte, del tratamiento, etc. ¿
Sí? En nuestro caso un chico de 11 años
recuperó la vida, completamente las funciones
motoras, la visión y las funciones cognitivas
en un porcentaje alto. Las fallas en sus funciones
neuropsicológicas no le afectan manifiestamente
la calidad de vida.
Nos parece práctico recordar
dentro de los errores típicos descriptos
por el Dr. Desola Alá, el más
relevante para este tema:
Olvido del síndrome neurológico
tardío. Hasta un 40% de los pacientes
pueden desarrollar un cuadro degenerativo desmielinizante,
después de un período asintomático
de varios días o incluso semanas, al
haber respondido, al parecer de forma favorable,
al tratamiento normobárico. A veces este
síndrome se ignora o se confunde con
las secuelas neurológicas de la intoxicación
aguda. A veces este fenómeno se llama
el síndrome neurológico persistente.
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