Edema cerebral. Trauma craneoencefálico.
El cráneo puede
resistir una gran fuerza, absorbiendo energía
por su capacidad de deformación antes de fracturarse.
El cerebro y la médula se encuentran flotando
en el líquido cefalorraquídeo. De esta manera,
el cerebro que pesa 1500 g sólo pesa 49 g in
situ. Todo esto limita los movimientos del cerebro,
cuando se aplica una fuerza de aceleración de
la cabeza y solamente los movimientos excesivos
son dañinos. La naturaleza confinada del cerebro
hace que la presencia de masas expansivas por
edema o hemorragias produzcan herniaciones a
través de los compartimientos internos de cráneo.
La fisiopatología
de las lesiones traumáticas incluye los trastornos
de la circulación, que se acompañen de hipóxia
de cerebro, que puede ser local o general. Con
este mecanismo se pone en marcha un circulo
vicioso: con aparición de la hipóxia se hacen
más permeables los vasos sanguíneos, aumenta
el edema cerebral, lo que agrava la hipóxia
ya existente. Se observa la hipóxia en un 91%
de lesiones fatales de cerebro. La presión parcial
de oxígeno (PO2) en sangre arterial menor de
50 mmHg durante más de 15 minutos lleva a la
hipóxia del cerebro. Aún en ausencia de las
lesiones focales esto agrava el coma traumático.
La hipóxia es común en los pacientes que resultan
vegetativos o con daño severo. La acidosis que
se produce con la hipóxia hace el cerebro aún
más sensible a hipoxemia e hipotensión.
Con la presión intracraneal
(PIC) alta la perfusión cerebral puede ser inadecuada
y privar el cerebro de oxígeno y otros substratos
necesarios. Estos cambios son variables y dependen
de otros factores, tales como la presión arterial,
resistencia vascular cerebral, el estado de
auto regulación de la presión y el nivel de
metabolismo cerebral. Entre otros factores está
la severidad del trauma: hematomas intracraneales,
contusión del cerebro, efecto de masa, otros
tipos de hemorragias, etc.
Una de las causas
del desarrollo del edema cerebral es el cambio
de la auto regulación del flujo cerebral, producido
por la hipóxia. Es conocido que el aumento de
la presión intracraneal por arriba de 40 mmHg
y la disminución de la presión arterial sistémica
media (TAM) por debajo de 60 mmHg producen la
reducción del flujo cerebral y un fallo en la
regulación central del tono de los vasos sanguíneos.
La diferencia entre TAM y PIC no debe ser menos
que 70 mmHg.
El edema cerebral
es una forma de síndrome compartimental (edema
cerebral en una estructura craneal fija), pero
presenta un aspecto especial, porque el cirujano
está imposibilitado ejecutar la "fasciotomía".
En este caso donde cirugía efectiva no puede
implementarse, son necesarios métodos no quirúrgicos
o combinación de modalidades capaces de disminuir
en forma temporaria la presión intracraneal,
manteniendo al mismo tiempo la función neuronal.
El tratamiento OH
cumple con dos funciones específicas importantes:
combate la hipóxia y el edema al mismo tiempo.
La respiración de oxígeno puro produce una vasoconstricción
cerebral con disminución del flujo arterial
cerebral. Este fenómeno se observa en condiciones
normobáricas y es totalmente fisiológico. El
efecto se hace aún más manifiesto en condiciones
hiperbáricas: la disminución del flujo cerebral
es de un 25-30% a 2 atmósferas absolutas (ATA)
sin cambios en el tono venoso. Esta caída del
caudal sanguíneo cerebral produce una disminución
del volumen cerebral, y consecuentemente de
la presión intracraneal. El punto final del
tratamiento no la disminución de la PIC, sino
la oxigenación del cerebro
Como norma general,
la OH se utiliza en conjunto con otros métodos
de tratamiento del edema cerebral en pacientes
con manifestaciones neurológicas sustanciales,
pero no extremas. Estos pacientes se encuentran
en coma grado 4-11 de Glasgow.
Datos clínicos muestran
un argumento estadísticamente significativo
de la sobrevida como resultado de incluir la
OH en el tratamiento de los pacientes con edema
cerebral como consecuencia del TEC. En aquellos
casos en los cuales el tratamiento hiperbárico
es factible y práctico, usualmente se observa
una inmediata mejoría neurológica, aunque esta
puede ser de magnitud variable. Luego de finalización
de la sesión de la OH a veces se observa una
pérdida parcial de la mejoría neurológica lograda
durante la sesión, pero esta pérdida, en realidad
es siempre menor que el éxito y con cada sesión
consecutiva los síntomas neurológicos mejoran
progresivamente. La mejoría clínica significativa
y claramente asociada al tratamiento hiperbárico
estimula la continuación del mismo hasta lograr
la resolución total o un estado donde no se
observa la mejoría adicional con tratamientos
repetidos.
El edema cerebral
no constituye una unidad patológica única. El
edema cerebral puro se presenta en forma ocasional
en pacientes, coexistiendo en mayoría de los
casos con condiciones médicas o traumáticas
múltiples.
El paciente puede
ser tratado si se cumplen las siguientes condiciones:
- la etiología traumática
- TAC o RM del cerebro deben
mostrar edema cerebral difuso o localizado
o una contusión.
- si el paciente se encuentra
entre 4 y 9 de coma de Glasgow
- si se puede medir la PIC
y si está elevada (a 15 mmHg o más)
- si el neurocirujano es
parte del equipo
- el protocolo debe consistir
en exposiciones a 1,5 – 1,7 ATA en forma
intermitente y hasta 5 días.
- Durante las primeras 5
sesiones debe observarse una mejoría clínica
- La hemorragia intracraneal
no operable no es una contraindicación para
el uso de la OH. Los tratamientos hiperbáricos
luego de remover un hematoma intracraneal
son apropiados en la medida en que el paciente
se incluya en la descripción de los puntos
anteriores.
Trauma de médula
espinal
Las lesiones traumáticas
de la médula espinal, tal como el edema cerebral,
constituyen un problema multifacético con muchas
variables. La lesión de la médula espinal es
un síndrome compartimental con edema del tejido
neuronal dentro de un espacio rígido. Es más
fácil tratar esta condición con laminectomias
en esta área que en el cerebro. Para casos en
los cuales la médula espinal no ha sido seccionada
en su totalidad, la terapia hiperbárica ha resultado
efectiva siempre y cuando fuera iniciada en
las primeras horas después del accidente.
Para que la oxigenoterapia
hiperbárica sea utilizada en el tratamiento
de lesiones de médula espinal, deben cumplirse
las siguientes condiciones:
- La lesión debe ser traumática
o isquémica.
- El tratamiento debe comenzar
dentro de las 6hs que siguen a la lesión
aguda.
- En casos de inestabilidad
espinal cervical, el paciente debe ser mantenido
en alineamiento apropiado con tracción en
todo momento.
- Los tratamiento se efectúan
entre 1,5 y 2,0 ATA y deben ser hechos por
un equipo experimentado en terapia hiperbárica
y una unidad hospitalaria.
- Los tratamientos deben
efectuarse cada 2, 4, 6, 8 o 12hs.
- Los tratamientos deben
realizarse diariamente dependiendo del estado
general del paciente.
- La terapia hiperbárica
debe continuar si existe una mejoría clínica
con las primeras 5 sesiones.