Libro de Medicina Hiperbárica por Nina Subbotina

 

Nuestro centro médico se especializa en la aplicación de oxigenoterapia hiperbárica, con camara hiperbarica para todas aquellas afecciones que responden positivamente a dicho método  
   
   

Oxigenoterapia hiperbárica en lesiones por insuficiencia vascular

La insuficiencia arterial, venosa o mixta en los miembros inferiores se asocia en mayoría de los casos con las lesiones o heridas crónicas y/o dolor de caminar y dolor de reposo. En general, las heridas crónicas son muy hipóxicas.   Si la causa de hipoxia puede estar corregida, las heridas cierran. Además, cuando las úlceras vuelven a aparecer en el mismo área, el terreno subyacente sufre de un déficit de capilares y la hipoxia se agrava.

Ulceras por insuficiencia arterial.

Son las más graves y dificiles de curar, porque a los tejidos les falta el oxígeno.  El oxígeno interpreta el papel central en los mecanismos de reparación de las lesiones. El suministro de oxígeno a las lesiones crónicas puede acelerar la cicatrización que es lenta y prevenir las complicaciones del proceso. Presión parcial del oxígeno baja en los tejidos es una causa más común de fracaso de cicatrización y es capaz de beneficiar manifiestamente el proceso de cicatrización cuando está elevada

Desde los años 70 se conoce el papel del oxígeno en el proceso cicatrizal. Los numerosos estudios experimentales i clínicos demostraron que con la oxigenoterapia hiperbárica

aumenta la presión parcial de oxígeno (PO2) en sangre por arriba de 1.000mmHg

aumenta la distancia de difusión de O2 de los capilares
aumenta la PO2 en el tejido hipóxico e infectado por arriba de 30-40 mmHg

Con 30-40 mmHg de oxígeno en los tejidos mejora la cicatrización:

aumenta la angiogénesis,
aumenta la actividad de fibroblastos
aumenta la síntesis de colágeno.

Asimismo mejora la defensa antimicrobiana del huesped

aumenta la actividad fagocitaria de los leucocitos
se inhibe el crecimiento de las bacterias anaeróbias
se potencia el efecto de algunos antibióticos.

Heridas crónicas o refractarias:

Que se entiende bajo las lesiones refractarias? En un organismo sano la curación de una lesión que siempre depende de su magnitud y se produce en unos 2 o 3 meses. Las lesiones que no se curan durante este tiempo se llaman lesiones refractarias al tratamiento.

3,7 millones de americanos tienen heridas crónicas y su atención cuesta 10 mil millones dólares por año. Con el envejecimiento de la población este problema se hace aún más dramático. Se buscan nuevas formas de atención de las lesiones crónicas y dentro del acercamiento multidisciplinario al problema, cada día se ve como más importante el papel del oxigeno hiperbárico.

Por supuesto, las técnicas más eficientes de la curación de las lesiones por insuficiencia arterial es el tratamiento multidisciplinario, que incluye la revascularización (cuando posible), debridamiento (cuando necesario),  reducción del estado de inflamación, tratamiento médico (vasodilatadores, etc.), tratamiento de dolor, atención local con los productos que permiten cicatrización avanzada y el suministro de oxígeno que es esencial para la curación, en forma de la oxigenoterapia hiperbárica .

Ulceras por insuficiencia venosa.

Las ulceras varicosas representan 70% de todas las ulceras vasculares. Son potencialmente incapacitantes, y suelen constituir un problema medico difícil y un desafío terapéutico.

Al respirar oxigeno a presión mayor que la atmosférica se obtiene un aumento variable en la presión parcial de oxigeno en todos los tejidos. La hiperoxia tisular es un evento fisiológico potente que se transfiere en diversos fenómenos bioquímicas y fisiológicos, de los cuales algunas tienen un efecto terapéutico. Los resultados del uso de OHB en heridas refractarias son alentadores.

Nuestra experiencia incluye más de 200 casos de tratamiento de ulceras varicosas que no cicatrizaron después de terapia convencional. Aquí presentamos los primeros 46 casos. OH fue agregado al régimen terapéutico.

Después de 30 sesiones de OHB, el 91% de los pacientes mostraron mejoría objetiva. En 39% esta mejoría fue manifiesta, con mas de 50% de reducción del tamaño de la úlcera; 28% de los pacientes cicatrizaron completamente.

Nuestra experiencia muestra que la adición de la OH mejora el resultado clínico de las úlceras por estasis venosa tratadas en forma convencional como descripto. La OH ha sido recomendada en el pasado solo para los casos seleccionados de ulceras varicosas.

La mayoría de los pacientes en nuestra serie mostró mejoría en las lesiones, y 13 pacientes (28%) cicatrizaron por completo. Aún los 24 pacientes que experimentaron una mejoría menor (grupoA2) mostraron diferentes grados de desarrollo de tejido de granulación, por lo que fue posible considerar un injerto de piel y una factible resolución completa.

El análisis de nuestros datos indica que la adición de la OH mejora el resultado clínico en la mayoría de los casos de ulceras varicosas refractarias a terapia convencional. Pacientes con menos de 60 años con una ulcera de comienzo reciente y menor evidencia de la insuficiencia venosa crónica tienen una mayor posibilidad de cicatrizar como efecto de la inclusión de la OH en el esquema terapéutico. Es interesante observar que la duración de la insuficiencia venosa crónica fue similar en los tres grupos. La OH debe ser considerada como una indicación para ulceras venosas refractarias a la terapia convencional.

Aplastamiento y síndrome compartimental

Las isquemias periféricas traumáticas agudas incluyen

  1. Lesiones por aplastamiento
  2. Síndrome compartimental
  3. Injertos y colgajos comprometidos (ver Alteraciones tróficas)
  4. Reimplantes en riesgo (ver Alteraciones tróficas)

El primer rasgo de todas estas condiciones es la isquémia o falta de circulación. La isquémia puede producirse por una lesión directa de los vasos sanguíneos, por una lesión indirecta por la reducción de la microcirculación por la fuga de los líquidos tisulares con o sin colapso vascular, por la presión externa de los tejidos perifocales (síndrome compartimental), por la estasis, vasoconstricción, oclusión o combinación de estas causas. La consecuencia es que la cantidad del oxígeno disponible no corresponde a las necesidades metabólicas de los tejidos. En los estadios tempranos de una herida, complicada por la infección, las necesidades metabólicas de oxígeno de los tejidos pueden aumentar hasta 20 veces o más. Sin aumento de la circulación estas necesidades no pueden ser satisfechas. De allí aparecen las heridas que no cierran, los tejidos no funcionales, un insulto isquémico.

El segundo rasgo es el edema. El edema ocurre después de un trauma directo de los vasos sanguíneos o linfáticos, de un aumento de la presión de perfusión, el retorno venoso reducido y la presión oncótica intravascular reducida. El edema asimismo se produce cuando las células sufren de la hipoxia y ya no son capaces de mantener el líquido intracelular. La hipoxia interviene en la producción de energía celular y el transporte activo de substancias a través de la membrana celular.

Las isquemias periféricas traumáticas agudas son auto-persistentes. Esto ocurre porque los componentes de isquémia o edema contribuyen mutuamente a la progresión de los dos. Mientras empeora el edema, aumenta la distancia de difusión de oxígeno y sube la presión intersticial. Esto a su vez, empeora la microcirculación. Mientras disminuye la microcirculación, los tejidos se hacen más y más hipóxicos y las células pierden su líquido. Este efecto de auto-progresión se observa en los síndromes compartimentales musculares a veces después de las 12 horas o más desde el inicio del trauma.

En las heridas severas por aplastamiento el daño se debe al trauma. En otros casos de isquemias periféricas traumáticas agudas la mayoría de las pérdidas surgen de las causas secundarias, las cuales provienen de los intentos del organismo de reparar los daños primarios o son los reflejos de la incapacidad del organismo para realizar sus funciones suficientemente bien para reparar las lesiones. Durante el periodo de la isquémia el tejido permanece en un estado de inanimación, pero durante la reperfusión los radicales libres de oxígeno generados por los neutrófilos y las cascadas de las citoquinas atacan las paredes de los capilares y las vénulas. Los tejidos que están en un estado de necesidad enorme de recibir el oxígeno después de la hipoxia sufrida, están privados de oxígeno y la producción de ATP, tan necesaria para la célula, baja. Los radicales libres inician la lipoperoxidación de las membranas celulares, reaccionan con el oxido nítrico formando los peroxinitrilos. Aparece el sufrimiento celular con todas sus consecuencias.

 La infección y los defectos del proceso cicatrizal son problemas secundarios adicionales en Isquemias periféricas traumáticas agudas. Se observa crecimiento bacteriano ilimitado en ausencia de circulación. Con la afectación de suministro de sangre, los antibióticos no pueden llegar al lugar necesario. Además, los leucocitos pierden la capacidad de fagocitosis en ausencia de oxígeno, porque este proceso es oxigeno dependiente, en condiciones normales se forman radicales libres que atacarían a las bacterias. La herida no puede cicatrizar sin oxígeno por falta de función de los fibroblastos: cuando la PO2 es menor de 30 mmHg no se produce la matriz para la neovascularización y reparación de las heridas.

Papel del oxígeno hiperbárico en isquemias traumáticas agudas.

Los mecanismos de acción de oxígeno hiperbárico lo hacen una terapéutica lógica en el tratamiento de Isquemias periféricas traumáticas agudas. El efecto principal es la hiperoxigenación. El oxígeno se disuelve en plasma proporcionalmente a la presión parcial en el aire inspirado. La cantidad del oxígeno disuelto en plasma se hace suficiente para responder a las necesidades del organismo en estado de descanso a 2,4 ATA. Bajo estas condiciones los tejidos pueden conservar su integridad sin oxígeno transportado por la hemoglobina.

El segundo efecto es la vasoconstricción. La vasoconstricción lleva a la reducción del edema. La exposición a oxígeno hiperbárico produce una disminución del flujo arterial hasta un 20%. Esto a su vez disminuye la extravasación del liquido en el área lesionada. El retorno venoso no se modifica, entonces cada momento viene menor cantidad del liquido que sale de esta área.

Crush- síndrome.

Las heridas en "crush" síndrome o por aplastamiento se caracterizan por un daño severo que pone en cuestión la sobrevida de estos tejidos. "Crush" síndrome se produce en los accidentes de tránsito, heridas por potentes armas de fuego, caídas de la persona o de objetos pesados sobre la persona. Comúnmente están lesionados con grado severo dos o más tejidos diferentes.

El manejo del "crush" síndrome incluye dos componentes. El primero – una intervención directa quirurgico-ortopédica: debridamiento, reparación de la vasculatura, estabilización de los fragmentos óseos, reparación de los tejidos blandos. El segundo componente es la atención de los efectos indirectos del insulto. Atención del shock hipovolémico, reposición de los líquidos y transfusiones de sangre para mejorar la perfusión. ATB-terapia en las fracturas abiertas. Más de un 50% de las fracturas expuestas están contaminadas ya para el momento de debridamiento. La hiperoxigenación que produce el tratamiento en cámara hiperbárica, el aumento de la llegada de oxígeno a los tejidos en las áreas del flujo sanguíneo reducido, el efecto de contrarrestar el mecanismo de injuria de reperfusión, reducción del edema – son los factores que hacen este tratamiento muy importante en el manejo de crush síndrome.

El tratamiento OH en los pacientes con crush-síndrome debe empezar tan pronto como sea posible.

Las consecuencias de las heridas "crush" suelen ser caras. En 1977 Brighton reportó que por año en los EE.UU. 100.000 heridas-fracturas "crush" faltan en cicatrizar por la primera y que la inversión por cada paciente para resolver sus problemas de salud vinculados con este trauma fue $140.000. El uso de la OH agregará unos miles de dólares para el tratamiento del paciente, pero disminuirá las complicaciones y/o prevendrá amputaciones, y por eso reducirá el costo final. En un estudio hecho en 1986 el costo promedio de una amputación fue $41.000 ( seguimiento durante 18 meses) Estudio de Bouachour (1988) confirmó que el uso de la OH reduce la frecuencia de complicaciones y baja la morbilidad.

Síndrome compartimental 

El síndrome de compartimiento muscular ocurre cuando el edema de los músculos heridos aumenta la presión del líquido intersticial dentro del compartimiento musculo-fascial por arriba de la presión de la perfusión capilar. La isquémia ocurre por la interrupción de la microcirculación. Los componentes importantes de la fisiopatología de este sufrimiento son: edema e hipoxia tisular. La mayoría de estos casos están asociados a trauma. Otros casos pueden surgir como consecuencia de una isquémia prolongada por los torniquetes, oclusión venosa, insuficiencia arterial, compresión externa de bandages, trajes neumáticos, hemorragias dentro del compartimiento y sobretensión. Los síndromes compartimentales suelen ser auto-persistentes. La mayoría no se manifiestan antes de una fase de latencia; en otras palabras entre el momento de la lesión y el tiempo de aparición de manifestaciones severas pueden pasar desde horas hasta días. La medición de la presión del tejido intersticial puede objetivar los parámetros para evaluar la severidad del síndrome compartimental. La descompresión quirúrgica del compartimiento musculo-fascial está recomendada cuando la presión intersticial supera la presión de la perfusión capilar.

Cuando la presión intersticial todavía no supera lá de perfusión capilar pueden ocurrir tres variantes: la presión intersticial baja, o queda en una meseta, o sube. Antes de la época de la OH no había ningún método para interrumpir la progresión del aumento de la presión intersticial. La hipotensión hemodinámica reduce el umbral de la presión intersticial para la intervención quirúrgica por disminuir la presión intracapilar. Si el paciente está en estado de shock no son suficientes solamente las mediciones de la presión intersticial. Cuando se desarrolla neuropatía en los casos del síndrome compartimental la recuperación ocurre en muy pocos casos. Por fin, cuando el compartimiento está quirúrgicamente descomprimido, todavía no se hace claro cual tejido sobrevivirá, porque la diferente severidad de la lesión.

La OH es una terapéutica lógica para el síndrome compartimental. La oxigenoterapia hiperbárica puede contrarrestar el desarrollo del síndrome compartimental. Pero su uso no debe reemplazar el tratamiento quirúrgico donde es necesario En los estadios post-fasciotomía es muy útil usar la OH para combatir la hipoxia, edema masivo, etc. Cuando la OH fue iniciada durante la fase de latencia ella prevenía la progresión del síndrome. Al iniciar la OH ningún caso avanzó hasta la necesidad de una descompresión quirúrgica. La OH realizada post-fasciotomía demostró ser beneficiosa en el manejo del edema, prevención de la pérdida de tejidos y posterior cicatrización.

Muy importantes son los datos de costo-beneficio: cuando la OH fue comenzada en la fase de latencia de las manifestaciones, todos los gastos (internación, HBO y medicamentos) constituían ¼ de los gastos del otro grupo que no recibió OH tempranamente, necesitó descompresión quirúrgica, desarrolló posteriores complicaciones para las cuales recién se usó OH.

La oxigenoterapia hiperbárica puede contrarrestar el desarrollo del síndrome compartimental.

Observaciones clínicas o mediciones de la presión compartimental durante la fase de atraso o datos clínicos después de la fasciotomía pueden dar los criterios objetivos para su uso.

 Conclusiones

A medida que se acumulan los datos clínicos la OH va ser usada mucho más en las isquemias periféricas traumáticas agudas- ya existe un estudio randomizado, doble ciego, controlado con un beneficio de la OH estadísticamente significativo. La fisiopatología de este sufrimiento está bien definida. Los mecanismos de la acción de la OH son lógicos y claros. Las complicaciones de las isquemias periféricas traumáticas agudas traen morbilidad severa y son enormemente caros. El uso a buen tiempo de la OH como complemento para la intervención quirúrgica - ortopédica mejora los resultados terapéuticos y reduce el costo final.

 
 
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