Alteraciones
tróficas
Colgajos
e injertos en riesgo. Retransplantes en riesgo
Colgajos e injertos en riesgo, así
como los retransplantes cumplen con todos los
requisitos de las isquemias periféricas traumáticas
agudas. Se presenta edema e isquémia y el estado
es auto-persistente. En estos casos se observan
menores lesiones físicas, pero la fisiopatología
es la misma. La indicación del tratamiento OH
se basa en la necesidad de mejorar la oxigenación
de los tejidos cuando la perfusión no es adecuada.
Se demostró que el uso de la OH puede salvar
un 90% de los colgajos e injertos en riesgo.
Es una terapéutica muy útil en las retransplantes
donde el mayor efecto proviene de la reducción
del edema y resolución de la congestión vascular
que de suministro del oxígeno. Esto ocurre porque
las arterias post-retransplante son generalmente
suficientes, pero la reparación de las venas
a veces es más delicada.


Necrosis
de la cabeza de fémur y oxigenoterapia hiperbárica.
La fisiopatología
de la necrosis de la cabeza de fémur empieza
cuando la circulación en la zona se hace deficiente.
Esta condición lleva a la muerte de los osteocitos
y la consecuente pérdida de la integridad estructural
de la cabeza de fémur. En las primeras etapas
aparece un edema citogénico e inicia la respuesta
inflamatoria. Estos son los dos mecanismos del
síndrome doloroso. Edema en el espacio confinado
de la cabeza de fémur es una variante del síndrome
compartimental. Más tarde empieza el proceso
reparativo, formación de tejido de granulación
y el reemplazo del hueso necrótico por el tejido
vital. Si esta mezcla del tejido necrótico,
hueso viable y del tejido de granulación no
presenta suficiente soporte para la integridad
de las estructuras óseas, ocurre el colapso
cefálico y artrosis secundaria. El hueso nuevo
puede formarse alrededor del hueso necrótico,
y aparece una imagen hiperdensa en la radiografía.
El tratamiento
más aceptado para esta enfermedad es el reposo
y abstención de carga, descompresión cefálica,
injerto óseo pediculado y osteotomía. Como último
recurso queda la artroplastía. Los resultados
de artroplastía en los casos de necrosis de
la cabeza de fémur son peores que en las artroplastías
realizadas por otras causas. Dado que la necrosis
avascular no traumática de la cabeza femoral
ocurre en los pacientes jóvenes, el propósito
del ortopedista debe ser evitar el colapso de
la cabeza femoral y preservar la articulación
coxofemoral, en lugar de reemplazarla. Consecuentemente,
cualquier método que permite evitar la artroplastía
y detiene el progreso de la enfermedad es bienvenido.
Entre los métodos
no - quirúrgicos: estimulación eléctrica, tratamiento
farmacológico, etc.
La OH fue utilizada
como un método coadyuvante en la necrosis de
la cabeza de fémur. Existen 15 estudios en la
bibliografía que ha analizado Dr.M.Strauss (1998)
de los resultados de utilización de la oxigenoterapia
hiperbárica en el tratamiento de esta enfermedad.
El efecto directo
de la OH está en el aumento de la PO2
en las zonas de la necrosis. Con este mecanismo
se previene la subsiguiente pérdida de las células
óseas por isquémia y edema que producen un efecto
desfavorable auto-persistente. Esto ocurre
porque los componentes de isquémia o edema
contribuyen mutuamente a la progresión de los
dos. Mientras empeora el edema, aumenta
la distancia de difusión de oxígeno y sube la
presión intersticial. Esto a su vez, empeora
la microcirculación. Mientras disminuye la microcirculación,
los tejidos se hacen más y más hipóxicos y las
células pierden su líquido.
El segundo efecto
es la vasoconstricción. La vasoconstricción
lleva a la reducción del edema. La exposición
a oxígeno hiperbárico produce una disminución
del flujo arterial hasta un 20%. Esto a su vez
disminuye la extravasación del liquido en el
área lesionada. El retorno venoso no se modifica,
entonces cada momento viene menor cantidad del
liquido que sale de esta área. En estudios experimentales
se ha observado la reducción del edema a un
20% o más. La presión parcial alta del oxígeno
en la sangre arterial bajo las condiciones de
hiperoxia compensa la reducción del flujo sanguíneo,
el efecto final es la mejoría manifiesta en
la oxigenación de los tejidos aunque con una
vasoconstricción concomitante. Posteriormente
a medida que disminuye el edema y baja la presión
externa alrededor de los capilares mejora la
microcirculación.
El tercer efecto
es la promoción del proceso cicatrizal, neovascularización
y osteogénesis.
M.Strauss (1998)
realizó un análisis de los artículos y resúmenes
sobre el tema. Fueron analizados 4224 casos
descriptos en la literatura internacional, de
los cuales en 3193 (76%) se realizó una intervención
ortopédica, en 842 (20%) casos no hubo intervenciones
y ellos formaron el grupo de la evolución "natural"
y en189 casos (4%) se utilizó la OH combinado
cuando necesario con las intervanciones ortopédicas.
En todos los trabajos analizados fue descripto
el grado de la afectación de la cabeza de fémur
según algún sistema de clasificación internacionalmente
reconocido. Fueron revisados los trabajos donde
el grado de la afectación oscilaba entre grado
I y III. Todos los casos con el grado IV y mayores
necesitaban artroplastía.
Los resultados
fueron clasificados como éxito (la articulación
quedaba funcional y se redujo el síndrome doloroso)
o fracaso (dolos y pérdida de función, progresión
según los signos radiológicos). Los resultados
a corto plazo incluyen entre los 12 y 24 meses,
el largo plazo fue mayor de 24 meses de evolución.
Los éxitos en el grupo natural se observaron
en un 32%, en el grupo con la intervención ortopédica
- un 66% y en el grupo tratado con la oxigenoterapia
hiperbárica asociada - un 81%.
La OH puede considerarse
como un tratamiento coadyuvante en combinación
con otros tratamientos ortopédicos y quirúrgicos
para esta enfermedad, especialmente en los pacientes
jóvenes, el objetivo del tratamiento de los
cuales es tratar de postergar el reemplazo de
la articulación a lo máximo posible. Esto es
cierto y para los pacientes que sufren de diabetes,
enfermedad vascular periférica o con el origen
postraumática de la necrosis aséptica de fémur.
Merece una consideración especial el uso de
la OH en los casos con el origen disbárico de
la necrosis de la cabeza de fémur